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jueves, octubre 16, 2003

 



Pregunta enviada por pOrTeNiO:

Una de las lineas de subte originalmente tenía una estación como cabecera que hoy, ni es su cabecera, ni pertenece siquiera a esa linea. ¿Cuál es la línea y cuál es la estación a la que me refiero?

# posteado por Invitado especial - 7:58 p. m. - Viajes:

 

Invitad@ especial

Post invitado, enviado por pOrTeNiO:

Continuando con la serie iniciada por Firulete, te envio algunas piezas realizadas por el Dpto de arte del cuerpo de delegados de Metrovias. Gracias por seguir usando el subte que es de todos.


Afiche 1

Afiche 2

# posteado por Invitado especial - 7:57 p. m. - Viajes:


lunes, octubre 13, 2003

 

Invitad@ especial

Post invitado, enviado por Carlos:

Canción en el subte


Apenas las nueve de la mañana y, como todos los días estoy esperando en el andén de la estación Palermo, el atiborrado tren que me llevará al microcentro. Como un verdadero autómata tengo una conciencia lejana sobre la sucesión de actos rutinarios , sin alteración alguna, que me llevaron hoy a la estación y me plantaron aquí mismo. Aclaro que esto que digo no pasa de ser un recurso narrativo porque en el preciso momento en que estoy en la estación no lo estoy pensando sino que ahora que debo relatárselos a Uds. trato de ponerme en la situación. Porque en definitiva yo estaba tan ausente de ese lugar como lo estoy ahora, aunque físicamente estuviera integrado a él como uno de los tantos pasajeros-autómatas que colocan allí sus personas para que sean trasladadas en escasos quince minutos hacia el corazón de la citi. En fin, cada uno de los robots que se une a la silenciosa ceremonia de la espera en el andén sigue el ritual establecido de buscar un lugar en el vacío donde teóricamente quedará ubicada la puerta del vagón en el cual deben ascender habiendo ya calculado, automáticamente también, la menor distancia a la salida del andén en la cual quedaría colocado ese vagón en la estación de la cual cada robot deberá descender. Por supuesto que esta compleja trama de cálculos ocupaba una mínima parte de mi memoria ram permitiéndome, lo mismo que a los demás, desarrollar otros sutiles mecanismos de comunicación preferentemente visual. Distinguir a quien por su físico pueda ser más fácilmente superado para acceder al tren o bien, aplicando el intuitivo sensor del prejuicio, alejarnos de quien suponemos puede intentar robarnos la billetera.Con un marcial orden cerrado apretamos filas al acercarse el convoy, tensamos los músculos, verificamos posiciones y accedemos por riguroso orden de empuje al ya concurrido vagón. Apenas puedo moverme, lo cual es una forma de decir porque lo que es imposible es desplazarse. En realidad puedo moverme, sutilmente puedo levantar un brazo, cambiar la posición de los pies, girar la cabeza con total libertad y, dependiendo del grado de excitación que haya a mi alrededor y de la mía propia, aplastar mi pelvis contra algún muslo o nalga o mis muslos o nalgas contra alguna pelvis. Curiosamente el ruido de la carrera del tren en el túnel resalta más el silencio casi espectral que hay en este vagón donde cada robot ha bajado al mínimo su actividad vital esperando el próximo receso que se producirá en la siguiente estación.El tren se detiene en el universo de azulejos color rosa de la estación Bulnes. Otra masa de autómatas intenta trepar al vagón donde todos nos aflojamos como tomando aire para luego generar más espacio. Se cierran las puertas, todos listos para el arranque y acomode automático de posiciones, reencontrar algún roce púdicamente suspendido durante la detención y continuar el viaje sin sobresaltos.
Una especie de aullido nos sacude a todos. Sigue otro, corto, casi gutural, y un tercero en el cual puedo adivinar algo que podría ser al mismo tiempo una palabra o un gruñido pero con una lejana, remotísima cadencia que permite adivinar una melodía. Nos miramos todos furtivamente. El silencio parece salir de cada uno de nosotros y recorrer el vagón buscando el origen de esa voz que perturba el ritual autista. Mientras la horriblemente desafinada melodía con picos de gritos estentóreos y silencios incomprensibles sigue aumentando la tensión. Logro ver a un flaco, que la marea empujó hacia el interior del vagón y quedó varado en medio de un círculo que -curiosamente- se va ampliando a su alrededor, con un par de audífonos conectados a un walk man que llevaba en su mano derecha, en alto, como protegiéndolo de las olas, y que cantaba a voz en cuello acompañando una música que nosotros no podíamos escuchar.
Los autómatas intentan apartarse de él, como si su sola cercanía ya fuera un peligro. Los rasgos infantiloides y ojos achinados avisan que ni es peligroso ni contagioso, no obstante a todos nos invade una sensación de incomodidad y deseos de alejarnos de ese canto incoherente y para peor cada vez más entusiasta. Rechazo,repudio, temor. Es diferente, canta en el subte; es diferente, canta a los gritos; canta mal, es diferente, no se avergüenza; es diferente sonríe a todos, parece contento.
Una mujer de impecable look de secretaría ejecutiva tipo Quinta Avenida, mira horrorizada al chico del walk man y con un gesto que no se hubiera permitido en la Wall Street Station, lo aparta con poco disimulo cuando él intenta hacer equilibrio al perder contacto con los soportes humanos que hasta ese momento lo sostenían.El movimiento brusco y, seguramente la
sorpresa, hacen que el chico abra su mano y el walk man cae al piso justo en el momento que el tren llega a la estación Catedral que cierra el recorrido "todos los pasajeros deben descender" dicen desde el parlante. La masa empieza a avanzar mientras que el chico trata de recoger su walk man y de no caer al piso por los empujones de los apurados robots. Logro ver el aparato abierto en el piso y advierto que está vacío. Trato con la mirada de rastrear el disco que seguramente había rodado. El tren ya casi vacío permite ver mejor pero no hay ningún disco brillante que recoger. El chico
levanta por fin el aparato. Él ni siquiera intentó la búsqueda. Lo cerró y apretándolo contra el pecho salió del tren cantando: ai-lóff-iú!!; ai-lóff-iú!!. Ningún robot se dio cuenta de esto. Yo estoy yendo a trabajar como todos los días.

# posteado por Invitado especial - 1:33 a. m. - Viajes:


lunes, octubre 06, 2003

 



Pregunta enviada por Gaspar:

¿En qué estaciones sin tener andén central y sin ser estaciones combinación, se puede cambiar de andén?

Ej: Lavalle de la línea C.

# posteado por Invitado especial - 11:30 p. m. - Viajes:

 

Invitad@ especial

Post invitado, enviado por Bar:

Enano Amarillo


El año pasado tuve la mala leche de que me afanaran en el subte, me abrieron la mochila y se llevaron mi celular y la billetera (en la estación de la combinación de la línea D con la C), la cosa es que me bajé lagrimeando en Av. de Mayo y me fuí hasta la boletería a hablar con el cana que tenía que andar por ahí y le conté... Inmediatamente me dijo "Claro... son los enanos amarillos... no hay nada que hacerle..."

Confieso que me quedé perpleja con todas las ideas que se me vinieron a la cabeza en relación a "los enanos amarillos" y a el cana diciendo "no hay nada que hacerle"...

De más está decir que nunca apareció nada (pero por suerte en la billetera llevaba fotos y papelitos nomás... )

En conclusión: alguien sabe quiénes son o qué son "los enanos amarillos"???

# posteado por Invitado especial - 11:22 p. m. - Viajes: